De la batería depende que varios sistemas del vehículo respondan correctamente. Menos de un 7% de las baterías que fallan se debe a defectos de fabricación. El resto es por los malos hábitos al conducir, que hacen que la batería no reciba una carga periódica completa y saturada, factor que alarga la vida útil de la misma.

La batería transforma la energía química en eléctrica y la suministra a sistemas como el de arranque, la inyección electrónica y otros dispositivos de los vehículos actuales.

En su interior tiene varios juegos de placas positivas y negativas ubicados en forma intercalada. Cada juego corresponde a un vaso por donde pasa el líquido o activador. Según el número y el tamaño de los juegos de placas se determina la cantidad de energía que puede acumularse. A mayor número de placas mayor será el voltaje durante la descarga.

El activador que circula por las placas conduce la corriente eléctrica y está compuesto por 35% de ácido sulfúrico y 65% de agua.

La caja de la batería es resistente a las vibraciones, las altas temperaturas, la deformación y la corrosión. En tanto, los tapones permiten revisar la cantidad de agua que contiene cada vaso.

 

 

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