Baterías de agua salada: una solución para el ara san juan

El ARA San Juan, el submarino de ataque TR-1700 de la Armada Argentina, desapareció en el mar argentino en noviembre de 2017 con 44 personas a bordo. Después de una extensa búsqueda, los restos del submarino fueron encontrados en noviembre de 2018 a 907 metros de profundidad. A medida que se investigan las causas de la tragedia, surge la pregunta de si las baterías de plomo-ácido del submarino podrían haber sido un factor contribuyente en su hundimiento.

Índice de Contenido
  1. Cuántas baterías tenía el ARA San Juan
  2. Los desafíos de las baterías de plomo-ácido en submarinos
  3. ¿Podrían las baterías de agua salada ser una solución?

Cuántas baterías tenía el ARA San Juan

El ARA San Juan contaba con 960 elementos de baterías de plomo-ácido para su propulsión eléctrica. Estas baterías eran recargadas por 4 motores diésel MTU de 16 cilindros en V y 1200 kW de potencia. Aunque las baterías de plomo-ácido son comunes en aplicaciones marinas, su uso en submarinos plantea desafíos debido a la necesidad de mantener un ambiente hermético y seguro.

Los desafíos de las baterías de plomo-ácido en submarinos

Las baterías de plomo-ácido son conocidas por su baja densidad de energía, lo que significa que requieren mucho espacio para almacenar una cantidad significativa de energía. Esto puede ser problemático en un submarino, donde el espacio es limitado. Además, las baterías de plomo-ácido son propensas a la corrosión y a la formación de gases, lo que puede ser peligroso en un ambiente cerrado como un submarino.

Otro desafío es la necesidad de recargar las baterías regularmente. En el caso del ARA San Juan, esto se hacía utilizando motores diésel, lo que requería que el submarino emergiera a la superficie para realizar la recarga. Esto no solo era un proceso lento y costoso, sino que también exponía al submarino a posibles detecciones por parte de otras naves o aeronaves.

¿Podrían las baterías de agua salada ser una solución?

Una posible solución a estos desafíos podría ser el uso de baterías de agua salada. Las baterías de agua salada utilizan una solución de agua salada como electrolito en lugar de ácido, lo que las hace más seguras y menos propensas a la corrosión y a la formación de gases. Además, las baterías de agua salada tienen una mayor densidad de energía, lo que significa que pueden almacenar más energía en un espacio más pequeño.

Otra ventaja de las baterías de agua salada es que pueden recargarse utilizando paneles solares o turbinas eólicas, lo que elimina la necesidad de utilizar motores diésel y permite que el submarino permanezca sumergido durante períodos más largos. Esto no solo reduce el riesgo de detección, sino que también mejora la eficiencia y la autonomía del submarino.

Aunque las baterías de agua salada aún están en etapas de desarrollo y no se utilizan ampliamente en aplicaciones marinas, podrían ofrecer una solución prometedora para los desafíos que enfrentan las baterías de plomo-ácido en submarinos como el ARA San Juan. Su mayor densidad de energía, su seguridad mejorada y su capacidad de recarga sostenible hacen que sean una opción atractiva a considerar en futuros submarinos.

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